La noche del pasado lunes, en el barrio de El Tivolí en Santiago de Cuba, un incidente capturó la atención de la comunidad cuando vecinos tomaron medidas contra un presunto ladrón de celulares. Los hechos ocurrieron cuando Osiri Aguirre Silva intentaba robar un teléfono de alta gama en una vivienda local.
Según testigos, el esposo de una de las víctimas interceptó al delincuente cuando salía apresuradamente de la casa, lo que desencadenó una breve persecución. Alertados por los gritos de auxilio, los vecinos se unieron para capturar a Aguirre Silva.
Una fuente cercana a la situación relató que el ladrón había sustraído un iPhone XS Max valuado entre 60 y 65 mil pesos cubanos. La familia afectada presentó una denuncia formal por el robo y solicita que Aguirre Silva sea llevado nuevamente a prisión, pues se cree que es reincidente en este tipo de delitos.
Actualmente, el presunto ladrón se encuentra detenido en la 2.ª Unidad de la Policía, conocida como “El Palacete”.
Este incidente refleja el aumento de la delincuencia en Cuba, dejando a los ciudadanos preocupados por su seguridad en un entorno de creciente deterioro económico. La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades locales también ha generado críticas entre la comunidad, que se siente obligada a tomar medidas por su propia seguridad.
“Ya no existe seguridad alguna, es lamentable decirlo, pero es la realidad cubana”, comentó un residente local, reflejando la frustración y la sensación de desamparo que experimentan muchos ciudadanos ante la situación actual en la isla.